
Bueno, lectores freaks, en este capítulo hacemos un flashback (eso que tanto mola a los directores de cine, escritores y demás, los cuales creen que hacen la historia más interesante y normalmente acaban cagándola…mierda, espero que eso no me pase a mi) en fin, hurguemos en la cabeza de George a ver que encontramos. Dejamos atrás su pelea con el gallo Claudio, su trayectoria artística como hombre come-basura, su viaje en tren a Islandia y como descubrió que lo habían timado poco después, como le revelaron que los mocos no alimentan, su terrible trauma infantil con el periquito del vecino el cual le quitaba la merienda y la canjeaba por droga…desde luego son recuerdos horribles, pero nada comparados con el que viene a continuación y que paso a relatar con más detalle que los anteriores porque si no voy a acabar enseguida y aún queda mucho rato para la cena; es la historia de: “ ¡¡¡Como se transformó en zombi sus consecuentes tribulaciones!!!”.
Empecemos por el principio que si no, no os aclaráis: George nace del vientre de su padre (bueno, antes era una mujer claro), un “ahora hombre, antes medicamente una mujer” gabacho de nacimiento y español converso porque descubrió que aquí la droga es más barata y hay en abundancia; y por su puesto su padre número dos también contribuyó en su gestación (que ha sido siempre hombre pero que descubrió que era gay poco después de casarse, también es mala suerte); la familia extraña, y por supuesto mal avenida, vivía en el extrarradio de Valencia en compañía de los drogadictos, inmigrantes ilegales, gitanos y demás gentes amables, los cuales, proporcionaron a George una infancia… REALMENTE TRAUMÁTICA. Llegada la pubertad de George la cosa no fue a mejor, ¡ni muchísimo menos!, por las mañanas compraba la droga para su padre número uno al que llamaba “mamá con bigote”, robaba en las obras planchas de pladur y hilo de cobre para revenderlo chungamente y poder sobrevivir y, además, trabajaba como “canario” en las minas de azufre (si moría es que había gas). Por las tardes se infiltraba en la universidad para intentar aprender algo de provecho (pobre iluso) aunque no estaba matriculado y de poco le servía asistir. Allí fue donde conoció a Tía (en el bar, donde solía ir a ligar y jugar a la ruleta rusa) Se hicieron amigos rápidamente porque lograron sobrevivir en diversas ocasiones y, además, porque a Tía le daba lástima el pobre George (tan zaparrastroso y sucio) y él a ella porque las demás chicas creían que no estaba vacunado y que era transmisor de enfermedades que sólo se encuentran en climas subtropicales. Seguramente os preguntareis:” ¿por qué enfermedades de climas subtropicales?” pues porque el bulo se lo inventó (pausa dramática) ¡Sanguisorba! Por aquella época no se llamaba así por supuesto y por supuesto, de nuevo, estaba vivo (de momento).
-¿Qué pasa George?- solía saludar Sanguisorba (ahora llamado José Anastasio, ¡qué mala hostia la de sus padres!)
-¡Cabrón, deja de inventar cosas absurdas sobre mí!- solía responder George cuando se enteraba de las burradas que ideaba José Anastasio.
- No son absurdas, son reales. Se de buena tinta que tienes un testículo de metal porque el que tenias antes fue arrancado por un manatí salvaje. -dijo Sanguisorba en voz cada vez más alta para que lo oyeran los estudiantes de alrededor.
-¡Desgraciado, yo te mato!
A pesar de que siempre estaban discutiendo se llevaban bien, tanto que de vez en cuando quedaban en los baños de minusválidos para echar un polvete. En otro orden de cosas Tía estaba saliendo con el Gilipollas que en realidad se llama Anselmo.
-Ya están estos maricones discutiendo otra vez-dijo Anselmo que pasaba por estos lares acompañado de Tía.- ¡Iros a dar por el culo a otra parte!
-No entiendo por que te cae tan mal George, al fin y al cabo ¡es tu primo!
¡Oh!, ¡Giro inesperado! Bueno no tanto, recordad el capítulo uno… cuando llaman los zombis a casa del Gilipollas y Tía dice:”dicen que son los zombis de tus muertos y que quieren llevarte con ellos a un lugar que se llama "infierno", ¿qué es, una discoteca?” así que el que se haya sorprendido es porque tiene menos memoria que un pez globo… VERGÜENZA DEBERIA DARTE. Por otro lado, Anselmo estaba celoso de George porque Tía al parecer, le hacía más caso al próximo zombi que a él y tenía miedo de que le pusiera cornamenta (tarde, ya se la había puesto con George… y con prácticamente la totalidad de la universidad) y por tanto quería darle pal pelo.
-¿No crees que estás defendiendo demasiado a George, pedazo de casquivana?
-¡Eh! Retira eso, gilipollas. ¡Con mi churry no se mete ni Dios!-dijeron sorprendentemente TODOS los tíos que pasaban por allí y que eran un montonaco y continuaron diciendo:
-¿Qué?, ¿¡Tú también te la has tirado!? – Exclamaban los sorprendidos estudiantes señalándose unos a otros formando una maraña de dedos acusadores.
-¡Tú eras mi amigo y te has beneficiado a quien creía mi novia pero que sin embargo ha resultado ser una fémina de moral distraída!-Siguieron diciendo (bueno, ahora gritando) los tíos al unísono aunque parezca imposible.- ¡Eres un desgraciado, te voy a reventar las pelotas a leches!
Efectivamente, todos los tíos de la universidad empezaron a hostiarse mutuamente con sus puños o con lo que encontraban a tu paso: botellas, piedras, tizas de la pizarra (que no mata pero jode si se te mete en el ojo el polvillo de los cojones), navajas (¿quién no ha llevado nunca una navaja automática de 20 cm. de hoja a clase alguna vez?) y demás objetos punzantes... Aquello parecía un ring de Pressing catch gigante sólo que esta vez los que están allí se hacían daño de verdad. Poco a poco la notícia de que se estaban hostiando un montón de tíos porque le habían hecho cosas no aptas para menores de edad a Tía fue circulando por la ciudad y al final TODA VALENCIA se estaba dando de hostias a la vez pues todos y cada uno de los habitantes se la habían beneficiado en el pasado (incluidos los policías, militares y bomberos que se supone que deberían parar el desorden) Pocas horas después las calles quedaron tapizadas por una capa de hombres con falta de atención médica (pero que no podían ser a atendidos porque los médicos también se habían hostiado en la reyerta)
-Madre mía, como ha quedado esto…- dijo Sanguisorba que junto a George eran los únicos “Tíos” que podían mantenerse en pie.
-Pues yo paso de limpiar este estropicio- dijo Tía- Pues no cuesta ni ná quitar la sangre de la ropa…
-Joder, Tía, ya te vale.-espetó indignado George- Estos 5 millones de anormales se han dado de hostias salvajemente porque te hacen guarrerías muy frecuentemente… ¡No existe superlativo de puta que pueda definirte!
-¿Y eso no te excita?-dijo con voz picarona la… la… tiene razón George, no existe superlativo de puta que pueda definirla…
-Mucho-dijo George levantando una ceja y mirándola de arriba abajo- vámonos a mi picadero y te hago aquello de…
- ¡Quietos ahí!-chilló un montón de cuerpos sangrantes en el suelo que se movieron a un lado dejando a Anselmo (próximamente Gilipollas) salir de debajo de ellos.- ¡esa zorra es mía!
- ¡Coño, sigue vivo!, ¡Qué machote! Ha resistido la lucha brutal y ahora quiere recuperar a su chica…. Jooooooooo… Yo también quiero que hagan eso por mí. -dijo Sanguisorba (No me acuerdo del nombre que le he puesto antes) con ojos vidriosos y mirando con profunda envidia gay a Tía.
-No he luchado, me he escondido debajo de los que iban perdiendo para protegerme…-dijo medio avergonzado Anselmo.
-Ya decía yo que era muy extraño que ganases tú… que duermes aún con un gusiluz y un osito de peluche de mierda- se rió George
-¡No te metas con Peluchito!- gritó enfadado el pre-fantasma
- ¡Calla, gilipollas!- chilló George
-Umm… Gilipollas te queda bien, deberías usar ese mote en adelante- reconoció Tía.
- ¡Silencio, zorra! Que están hablando los hombres- dijo el Gilipollas en tono imperativo y en plan machista.
-Uuuuuuuy… que varonil se pone… y que airoso está cubierto de sangre de otras personas en plan película gore cutre… ¡Guapo!– decía gaymente Sanguisorba que fue reprendido por George.
-¡Bueno ya vale de gazmoñerías! Vamos a hostiarnos ya mismo- amenazó George arrancándose la camisa y dejando ver lo tirillas que era. Por cierto si no sabéis que son las gazmoñerías buscadlo en google.- ¡Con mi fuerza actual no puedo vencerte pero sí aumentando mi poder comiendo polvorones rancios!
-¿¡Cómo?! ¿Eres capaz de aumentar tu fuerza comiendo polvorones en mal estado?- dijo asustado el Gilipollas- No te creo, no podrás confundirme con esa bobada.
-Pues claro que puedo, es una técnica que aprendí a base de comer basura infecta. ¡Observa!
Dicho esto George se sacó un polvorón del bolsillo del pantalón, se lo metió todo en la boca y como es normal… se atragantó. Mientras George se ponía verde e intentaba respirar el Gilipollas optó por una estrategia de lo más honorable (que es lo más característico de él): aprovechar su falta de escrúpulos y hostiar a George, ahora que no puede defenderse, con una señal de tráfico.
Después de estar varios minutos, que parecieron siglos, intentando tragar tan indigesto manjar y que El Gilipollas le rompiera varios huesos y la señal en la espalda; George al fin, logró que el polvorón pasara por su garganta y una vibración psíquica hizo salir disparado al Gilipollas varios metros hasta estrellarse con un tío que se estaba levantando y quitándose el polvo de los pantalones desprevenido totalmente y que, al caer y hacerle de colchoneta involuntaria al Gilipollas, ya no se levantaría nunca más.
-¿Pero qué coño…?- dijo asustado el Gilipollas al verse sorprendido por los poderes psíquicos de George.
-Este es mi poder definitivo: puedo alejar y acercar cosas con mi mente ¡No importa lo grandes y alejadas que estén!-dijo George inflado de orgullo. A sus espaldas, Sanguisorba, emocionado, daba palmas y le animaba como la loca que era.
-¿Cualquier cosa, dices?-preguntó El Gilipollas- ¡¡Atrae un meteorito a la Tierra si tienes huevos!!
-¿”tamos” locos o qué?-exclamó George- ¿Tú que quieres que muramos todos?
-Buah… eres un gallina y un flojeras -se burló el Gilipollas haciendo un “cococokoooooooook” intentando imitar a una gallina… sin éxito- ¡Si pudieras lo harías!
George, sin inmutarse, mueve con su mente una piedra cercana y se la lanza a la cabeza del Gilipollas la cual, se convierte en gravilla al chocar con su cabezón.
-¡Ah!, ¡Mierda!, ¡Joder!-chilló el atacado mientras se tapaba la brecha con una mano.
-No me toques mucho los huevos que la tenemos…-amenazó George.
-Eres una nenaza… con una piedra de mierda puede cualquiera.
Entonces, George, mueve una piedra aún más grande y repite el proceso anterior.
-¡Aaaahhh! Joder que daño… cabrón, sigue siendo pequeña-blasfemó el Gilipollas refiriéndose a la piedra.
Después de medio centenar de fotocopias del momento anteriormente descrito, cuando Sanguisorba y Tía estaban por irse a casa y George, al fin, se quedó sin piedras resolvió lo que sigue:
-Vale, tú te lo has buscado…
Al final a George se le hinchan las pelotas y atrae con su poderoso “KI” un meteorito gordo que te cagas que atravesaba el universo a su bola… el peazo pedrusco vuela hacia la Tierra en dirección a la cabeza de George a una velocidad endiablada. El pre-zombi descubre su grave error momentos antes de verse aplastado por dicha gigantesca roca espacial.
-Malditas consecuencias imprevistas que se beben nuestros ríos…- llegó a decir George antes de ser espachurrado como jamás se ha espachurrado a nadie.
Después del “KABOOOOOM” y de que se despejara el humo (si es que la gente fuma demasiado, coño) Tía se acerca al lugar de la hecatombe diciendo:”Pa haberse matao”
-Si, ¿eh?, un poco más y no lo cuento- dijo George a su lado.
-¿Qué haces aquí?, ¿No se supone que estas debajo del pedrusco ese? –dijo Tía, anonadada.
-Si pero logré desviar el meteorito hacia el Gilipollas en el último momento. Jojojojojo, ese inútil no volverá a molestar más- se rió triunfal George.
-Si yo estoy aquí…-dijo El Gilipollas apartando el polvo en suspensión del aire.
-¿Entonces, a quien he aplastado?-preguntó asustado George temiéndose lo peor.
-¡Joder George un poco más y me aplastas salvajemente!- se quejó Sanguisorba que se había apartado de la trayectoria del guijarro espacial en el último segundo.
Pesaroso, George, abraza a Sanguisorba de forma realmente gay y repugnante a los ojos de un heterosexual mientras comenta:”ay, pobrecita, que la ha asustado el meteorito malo…” y demás memeces gays. En dicho momento de distracción el Gilipollas, haciendo gala de su cobardía sin fin, empuja a las mariconas al agujero humeante y calentorro donde cayó el meteorito.
-¡Ala… haceros los nacasones a la plancha mariconas de mierda! - dijo el Gilipollas orgulloso de su estúpida fechoría.
-¡No, no le sofrías el rabo a George que lo tiene de calidad! –chillaba Tía pues, al parecer, el de George era su favorito.
Tía se acercó a la cosa está que es lo contrario de montículo y descubrió al fondo a George y Sanguisorba (sigo pasando de buscar su nombre, buscadlo vosotros y mandarme un mail) semidesnudos, cubiertos sólo por una toalla diciendo:” joder que calentorra está la sauna, ¿no?”,”si, vamos a salir de aquí ahumados como un salmón.”, “¡que bien huelen las rocas espaciales…!” , “no, hombre, eso es que se ha reventado una alcantarilla”, “ mira, tenemos antorchas y todo en plan fiesta caribeña”, “ ¡que no, que son ratas en llamas!”, “ pues a mi me parece hermoso”, “ Eres muy rara”.
De repente se hoyó un pitido, como el de la válvula de la olla a presión (de tu madre por que seguro que tú no cocinas nunca) cerca de los relajados gays.
-¡Hostia!, ¿qué es eso?- preguntó Sanguisorba
-No se pero parece que viene de ahí- dijo George señalando a su derecha como un chorro de aire salía de entre la pared del agujero haciendo modificar el recorrido del vapor hacia arriba.
-Mola, pero huele raro… como a… ¡gas ciudad!
Vale, la cosa hoy va de explosiones de modo que ahora hay una detonación que te cagas por la combinación de factores gas ciudad y ratas en llamas lo que provocó que las dos locazas salieran disparadas hacia el cielo a tal altura que casi rozaron el Meteosat.
Tres meses después George se despierta en la Unidad de Quemados y Hostiados Intensivos con un dolor agudo en la cabeza y un 90% del cuerpo quemado además, del 100% de sus huesos estaban rotos o substituidos por prótesis de baja calidad (se nota que había ido a parar a un hospital público).
-¿Qué… dónde…por qué huele a chuletas a la parrilla?- dijo con un hilillo de voz George.
-Por fin te despiertas, llevas en coma tres meses.-dijo Tía, a su lado.
-¿Y el Gilipollas de tu novio dónde está? ¿Murió?
-Él está perfectamente, me está esperando abajo, en su coche nuevo.
-¿Cómo está…?
-Si preguntas por la maricona de tu amigo- dijo Tía despectivamente- murió al empalarse con un poste eléctrico. Antes de palmar dijo: “¡Así es como siempre había querido morir!”.
-Eso es verdad, era su ilusión…-George reflexiona rápidamente sobre lo dicho anteriormente por Tía y comenta- ¿coche nuevo, y eso?
-Bueno es que el número de bajas que causó la macro-pelea fue desorbitado y como el padre de mi novio tiene una funeraria se han hecho ricos y ahora es una multinacional.
-¡QUÉ HIJOS DE PUTA…!-blasfemó George.
-Te están muy agradecidos y dicen que te han preparado algo especial por tu generosidad.
- Diles que no es necesario… que los regalos de multinacionales de la muerte no suelen ser de mi agrado…que se lo guarden para el entierro de un ministro o accionista mayoritario de una subcontrata distribuidora de chóped.-dijo George algo inquieto mientras entraban a la habitación unos tipos extraños vestidos de médicos hablando entre ellos y como si George no estuviera, lo que sigue: “Pobrecito, morirse en la flor de la vida”, “Si es que no somos nadie”, “ya vale de quejarse, metedlo en la bolsa de una puta vez”
-¿Qué?, ¿Quiénes son estos?, ¿qué coño es eso de la bolsa?- preguntó ya empezando a asustarse George.
-Tranquilo, Georgy, esto es el regalo que te había dicho antes.-explicó en plan conciliador Tía, mientras los tipos raros le tapaban la boca, lo ataban y lo metían en una bolsa para cadáveres.
Cuando ya se disponían a llevárselo Tía preguntó a uno de ellos en qué consistía aquello del regalo sorpresa y este le contestó: “tranquila, lo trataremos con todo el afecto que se merece.”
Vale, la cosa es larga de explicar y como ya acabo de empezar la séptima hoja y estoy hasta los mismísimos de escribir y seguramente usted, avispado lector, esté cansado de leer chorradas largas contaré fricadas cortas (también llamado Resumen Friki de Acontecimientos)
Los tíos estos resultan ser matones rusos contratados por El Gilipollas los cuales le hicieron a George el paquete completo de torturas tales como: pellizcarle los pezones, meterle el dedo mojado en la oreja, hacerle cosquillas en los pies… Cuando acabaron lo metieron en un ataúd y lo enterraron vivo en el cementerio local. Horas después, los zombis salieron, como cada noche, a bailar el Thriller sobre las tumbas de los enemigos de la sociedad: empleados de Hacienda, banqueros, cobradores del frac… cuando de repente oyeron los gritos de auxilio de George. El zombi que cavó para sacarlo y que posteriormente abrió la tapa pareció reconocer al individuo hostiado del ataúd.
-¿George?- Dijo con semblante extrañado el zombi.
-¿Tío Joe, no se suponía que estabas muerto?- preguntó intrigado George.
-¡Y lo estoy! Soy un zombi. Pero no me llames Joe, aquí me llamo Zombi Número Tres.
Bueno ya os podéis imaginar el resto, George la palma al los pocos días después a causa de la falta de infraestructuras hospitalarias que presenta un cementerio, se convierte en zombi y junto a Joe, su prima-hermana Clansy y su tatarabuelo Rapunsel van a darle pal pelo al Gilipollas como ya se explica chungamente en el capítulo 1.
Fin
Bueno, en realidad no es un final… más bien un principio…aunque lo cuente ahora, es principio en vez de final y ponga que es final… en fin ya me entendéis…o no… jejejeje
Empecemos por el principio que si no, no os aclaráis: George nace del vientre de su padre (bueno, antes era una mujer claro), un “ahora hombre, antes medicamente una mujer” gabacho de nacimiento y español converso porque descubrió que aquí la droga es más barata y hay en abundancia; y por su puesto su padre número dos también contribuyó en su gestación (que ha sido siempre hombre pero que descubrió que era gay poco después de casarse, también es mala suerte); la familia extraña, y por supuesto mal avenida, vivía en el extrarradio de Valencia en compañía de los drogadictos, inmigrantes ilegales, gitanos y demás gentes amables, los cuales, proporcionaron a George una infancia… REALMENTE TRAUMÁTICA. Llegada la pubertad de George la cosa no fue a mejor, ¡ni muchísimo menos!, por las mañanas compraba la droga para su padre número uno al que llamaba “mamá con bigote”, robaba en las obras planchas de pladur y hilo de cobre para revenderlo chungamente y poder sobrevivir y, además, trabajaba como “canario” en las minas de azufre (si moría es que había gas). Por las tardes se infiltraba en la universidad para intentar aprender algo de provecho (pobre iluso) aunque no estaba matriculado y de poco le servía asistir. Allí fue donde conoció a Tía (en el bar, donde solía ir a ligar y jugar a la ruleta rusa) Se hicieron amigos rápidamente porque lograron sobrevivir en diversas ocasiones y, además, porque a Tía le daba lástima el pobre George (tan zaparrastroso y sucio) y él a ella porque las demás chicas creían que no estaba vacunado y que era transmisor de enfermedades que sólo se encuentran en climas subtropicales. Seguramente os preguntareis:” ¿por qué enfermedades de climas subtropicales?” pues porque el bulo se lo inventó (pausa dramática) ¡Sanguisorba! Por aquella época no se llamaba así por supuesto y por supuesto, de nuevo, estaba vivo (de momento).
-¿Qué pasa George?- solía saludar Sanguisorba (ahora llamado José Anastasio, ¡qué mala hostia la de sus padres!)
-¡Cabrón, deja de inventar cosas absurdas sobre mí!- solía responder George cuando se enteraba de las burradas que ideaba José Anastasio.
- No son absurdas, son reales. Se de buena tinta que tienes un testículo de metal porque el que tenias antes fue arrancado por un manatí salvaje. -dijo Sanguisorba en voz cada vez más alta para que lo oyeran los estudiantes de alrededor.
-¡Desgraciado, yo te mato!
A pesar de que siempre estaban discutiendo se llevaban bien, tanto que de vez en cuando quedaban en los baños de minusválidos para echar un polvete. En otro orden de cosas Tía estaba saliendo con el Gilipollas que en realidad se llama Anselmo.
-Ya están estos maricones discutiendo otra vez-dijo Anselmo que pasaba por estos lares acompañado de Tía.- ¡Iros a dar por el culo a otra parte!
-No entiendo por que te cae tan mal George, al fin y al cabo ¡es tu primo!
¡Oh!, ¡Giro inesperado! Bueno no tanto, recordad el capítulo uno… cuando llaman los zombis a casa del Gilipollas y Tía dice:”dicen que son los zombis de tus muertos y que quieren llevarte con ellos a un lugar que se llama "infierno", ¿qué es, una discoteca?” así que el que se haya sorprendido es porque tiene menos memoria que un pez globo… VERGÜENZA DEBERIA DARTE. Por otro lado, Anselmo estaba celoso de George porque Tía al parecer, le hacía más caso al próximo zombi que a él y tenía miedo de que le pusiera cornamenta (tarde, ya se la había puesto con George… y con prácticamente la totalidad de la universidad) y por tanto quería darle pal pelo.
-¿No crees que estás defendiendo demasiado a George, pedazo de casquivana?
-¡Eh! Retira eso, gilipollas. ¡Con mi churry no se mete ni Dios!-dijeron sorprendentemente TODOS los tíos que pasaban por allí y que eran un montonaco y continuaron diciendo:
-¿Qué?, ¿¡Tú también te la has tirado!? – Exclamaban los sorprendidos estudiantes señalándose unos a otros formando una maraña de dedos acusadores.
-¡Tú eras mi amigo y te has beneficiado a quien creía mi novia pero que sin embargo ha resultado ser una fémina de moral distraída!-Siguieron diciendo (bueno, ahora gritando) los tíos al unísono aunque parezca imposible.- ¡Eres un desgraciado, te voy a reventar las pelotas a leches!
Efectivamente, todos los tíos de la universidad empezaron a hostiarse mutuamente con sus puños o con lo que encontraban a tu paso: botellas, piedras, tizas de la pizarra (que no mata pero jode si se te mete en el ojo el polvillo de los cojones), navajas (¿quién no ha llevado nunca una navaja automática de 20 cm. de hoja a clase alguna vez?) y demás objetos punzantes... Aquello parecía un ring de Pressing catch gigante sólo que esta vez los que están allí se hacían daño de verdad. Poco a poco la notícia de que se estaban hostiando un montón de tíos porque le habían hecho cosas no aptas para menores de edad a Tía fue circulando por la ciudad y al final TODA VALENCIA se estaba dando de hostias a la vez pues todos y cada uno de los habitantes se la habían beneficiado en el pasado (incluidos los policías, militares y bomberos que se supone que deberían parar el desorden) Pocas horas después las calles quedaron tapizadas por una capa de hombres con falta de atención médica (pero que no podían ser a atendidos porque los médicos también se habían hostiado en la reyerta)
-Madre mía, como ha quedado esto…- dijo Sanguisorba que junto a George eran los únicos “Tíos” que podían mantenerse en pie.
-Pues yo paso de limpiar este estropicio- dijo Tía- Pues no cuesta ni ná quitar la sangre de la ropa…
-Joder, Tía, ya te vale.-espetó indignado George- Estos 5 millones de anormales se han dado de hostias salvajemente porque te hacen guarrerías muy frecuentemente… ¡No existe superlativo de puta que pueda definirte!
-¿Y eso no te excita?-dijo con voz picarona la… la… tiene razón George, no existe superlativo de puta que pueda definirla…
-Mucho-dijo George levantando una ceja y mirándola de arriba abajo- vámonos a mi picadero y te hago aquello de…
- ¡Quietos ahí!-chilló un montón de cuerpos sangrantes en el suelo que se movieron a un lado dejando a Anselmo (próximamente Gilipollas) salir de debajo de ellos.- ¡esa zorra es mía!
- ¡Coño, sigue vivo!, ¡Qué machote! Ha resistido la lucha brutal y ahora quiere recuperar a su chica…. Jooooooooo… Yo también quiero que hagan eso por mí. -dijo Sanguisorba (No me acuerdo del nombre que le he puesto antes) con ojos vidriosos y mirando con profunda envidia gay a Tía.
-No he luchado, me he escondido debajo de los que iban perdiendo para protegerme…-dijo medio avergonzado Anselmo.
-Ya decía yo que era muy extraño que ganases tú… que duermes aún con un gusiluz y un osito de peluche de mierda- se rió George
-¡No te metas con Peluchito!- gritó enfadado el pre-fantasma
- ¡Calla, gilipollas!- chilló George
-Umm… Gilipollas te queda bien, deberías usar ese mote en adelante- reconoció Tía.
- ¡Silencio, zorra! Que están hablando los hombres- dijo el Gilipollas en tono imperativo y en plan machista.
-Uuuuuuuy… que varonil se pone… y que airoso está cubierto de sangre de otras personas en plan película gore cutre… ¡Guapo!– decía gaymente Sanguisorba que fue reprendido por George.
-¡Bueno ya vale de gazmoñerías! Vamos a hostiarnos ya mismo- amenazó George arrancándose la camisa y dejando ver lo tirillas que era. Por cierto si no sabéis que son las gazmoñerías buscadlo en google.- ¡Con mi fuerza actual no puedo vencerte pero sí aumentando mi poder comiendo polvorones rancios!
-¿¡Cómo?! ¿Eres capaz de aumentar tu fuerza comiendo polvorones en mal estado?- dijo asustado el Gilipollas- No te creo, no podrás confundirme con esa bobada.
-Pues claro que puedo, es una técnica que aprendí a base de comer basura infecta. ¡Observa!
Dicho esto George se sacó un polvorón del bolsillo del pantalón, se lo metió todo en la boca y como es normal… se atragantó. Mientras George se ponía verde e intentaba respirar el Gilipollas optó por una estrategia de lo más honorable (que es lo más característico de él): aprovechar su falta de escrúpulos y hostiar a George, ahora que no puede defenderse, con una señal de tráfico.
Después de estar varios minutos, que parecieron siglos, intentando tragar tan indigesto manjar y que El Gilipollas le rompiera varios huesos y la señal en la espalda; George al fin, logró que el polvorón pasara por su garganta y una vibración psíquica hizo salir disparado al Gilipollas varios metros hasta estrellarse con un tío que se estaba levantando y quitándose el polvo de los pantalones desprevenido totalmente y que, al caer y hacerle de colchoneta involuntaria al Gilipollas, ya no se levantaría nunca más.
-¿Pero qué coño…?- dijo asustado el Gilipollas al verse sorprendido por los poderes psíquicos de George.
-Este es mi poder definitivo: puedo alejar y acercar cosas con mi mente ¡No importa lo grandes y alejadas que estén!-dijo George inflado de orgullo. A sus espaldas, Sanguisorba, emocionado, daba palmas y le animaba como la loca que era.
-¿Cualquier cosa, dices?-preguntó El Gilipollas- ¡¡Atrae un meteorito a la Tierra si tienes huevos!!
-¿”tamos” locos o qué?-exclamó George- ¿Tú que quieres que muramos todos?
-Buah… eres un gallina y un flojeras -se burló el Gilipollas haciendo un “cococokoooooooook” intentando imitar a una gallina… sin éxito- ¡Si pudieras lo harías!
George, sin inmutarse, mueve con su mente una piedra cercana y se la lanza a la cabeza del Gilipollas la cual, se convierte en gravilla al chocar con su cabezón.
-¡Ah!, ¡Mierda!, ¡Joder!-chilló el atacado mientras se tapaba la brecha con una mano.
-No me toques mucho los huevos que la tenemos…-amenazó George.
-Eres una nenaza… con una piedra de mierda puede cualquiera.
Entonces, George, mueve una piedra aún más grande y repite el proceso anterior.
-¡Aaaahhh! Joder que daño… cabrón, sigue siendo pequeña-blasfemó el Gilipollas refiriéndose a la piedra.
Después de medio centenar de fotocopias del momento anteriormente descrito, cuando Sanguisorba y Tía estaban por irse a casa y George, al fin, se quedó sin piedras resolvió lo que sigue:
-Vale, tú te lo has buscado…
Al final a George se le hinchan las pelotas y atrae con su poderoso “KI” un meteorito gordo que te cagas que atravesaba el universo a su bola… el peazo pedrusco vuela hacia la Tierra en dirección a la cabeza de George a una velocidad endiablada. El pre-zombi descubre su grave error momentos antes de verse aplastado por dicha gigantesca roca espacial.
-Malditas consecuencias imprevistas que se beben nuestros ríos…- llegó a decir George antes de ser espachurrado como jamás se ha espachurrado a nadie.
Después del “KABOOOOOM” y de que se despejara el humo (si es que la gente fuma demasiado, coño) Tía se acerca al lugar de la hecatombe diciendo:”Pa haberse matao”
-Si, ¿eh?, un poco más y no lo cuento- dijo George a su lado.
-¿Qué haces aquí?, ¿No se supone que estas debajo del pedrusco ese? –dijo Tía, anonadada.
-Si pero logré desviar el meteorito hacia el Gilipollas en el último momento. Jojojojojo, ese inútil no volverá a molestar más- se rió triunfal George.
-Si yo estoy aquí…-dijo El Gilipollas apartando el polvo en suspensión del aire.
-¿Entonces, a quien he aplastado?-preguntó asustado George temiéndose lo peor.
-¡Joder George un poco más y me aplastas salvajemente!- se quejó Sanguisorba que se había apartado de la trayectoria del guijarro espacial en el último segundo.
Pesaroso, George, abraza a Sanguisorba de forma realmente gay y repugnante a los ojos de un heterosexual mientras comenta:”ay, pobrecita, que la ha asustado el meteorito malo…” y demás memeces gays. En dicho momento de distracción el Gilipollas, haciendo gala de su cobardía sin fin, empuja a las mariconas al agujero humeante y calentorro donde cayó el meteorito.
-¡Ala… haceros los nacasones a la plancha mariconas de mierda! - dijo el Gilipollas orgulloso de su estúpida fechoría.
-¡No, no le sofrías el rabo a George que lo tiene de calidad! –chillaba Tía pues, al parecer, el de George era su favorito.
Tía se acercó a la cosa está que es lo contrario de montículo y descubrió al fondo a George y Sanguisorba (sigo pasando de buscar su nombre, buscadlo vosotros y mandarme un mail) semidesnudos, cubiertos sólo por una toalla diciendo:” joder que calentorra está la sauna, ¿no?”,”si, vamos a salir de aquí ahumados como un salmón.”, “¡que bien huelen las rocas espaciales…!” , “no, hombre, eso es que se ha reventado una alcantarilla”, “ mira, tenemos antorchas y todo en plan fiesta caribeña”, “ ¡que no, que son ratas en llamas!”, “ pues a mi me parece hermoso”, “ Eres muy rara”.
De repente se hoyó un pitido, como el de la válvula de la olla a presión (de tu madre por que seguro que tú no cocinas nunca) cerca de los relajados gays.
-¡Hostia!, ¿qué es eso?- preguntó Sanguisorba
-No se pero parece que viene de ahí- dijo George señalando a su derecha como un chorro de aire salía de entre la pared del agujero haciendo modificar el recorrido del vapor hacia arriba.
-Mola, pero huele raro… como a… ¡gas ciudad!
Vale, la cosa hoy va de explosiones de modo que ahora hay una detonación que te cagas por la combinación de factores gas ciudad y ratas en llamas lo que provocó que las dos locazas salieran disparadas hacia el cielo a tal altura que casi rozaron el Meteosat.
Tres meses después George se despierta en la Unidad de Quemados y Hostiados Intensivos con un dolor agudo en la cabeza y un 90% del cuerpo quemado además, del 100% de sus huesos estaban rotos o substituidos por prótesis de baja calidad (se nota que había ido a parar a un hospital público).
-¿Qué… dónde…por qué huele a chuletas a la parrilla?- dijo con un hilillo de voz George.
-Por fin te despiertas, llevas en coma tres meses.-dijo Tía, a su lado.
-¿Y el Gilipollas de tu novio dónde está? ¿Murió?
-Él está perfectamente, me está esperando abajo, en su coche nuevo.
-¿Cómo está…?
-Si preguntas por la maricona de tu amigo- dijo Tía despectivamente- murió al empalarse con un poste eléctrico. Antes de palmar dijo: “¡Así es como siempre había querido morir!”.
-Eso es verdad, era su ilusión…-George reflexiona rápidamente sobre lo dicho anteriormente por Tía y comenta- ¿coche nuevo, y eso?
-Bueno es que el número de bajas que causó la macro-pelea fue desorbitado y como el padre de mi novio tiene una funeraria se han hecho ricos y ahora es una multinacional.
-¡QUÉ HIJOS DE PUTA…!-blasfemó George.
-Te están muy agradecidos y dicen que te han preparado algo especial por tu generosidad.
- Diles que no es necesario… que los regalos de multinacionales de la muerte no suelen ser de mi agrado…que se lo guarden para el entierro de un ministro o accionista mayoritario de una subcontrata distribuidora de chóped.-dijo George algo inquieto mientras entraban a la habitación unos tipos extraños vestidos de médicos hablando entre ellos y como si George no estuviera, lo que sigue: “Pobrecito, morirse en la flor de la vida”, “Si es que no somos nadie”, “ya vale de quejarse, metedlo en la bolsa de una puta vez”
-¿Qué?, ¿Quiénes son estos?, ¿qué coño es eso de la bolsa?- preguntó ya empezando a asustarse George.
-Tranquilo, Georgy, esto es el regalo que te había dicho antes.-explicó en plan conciliador Tía, mientras los tipos raros le tapaban la boca, lo ataban y lo metían en una bolsa para cadáveres.
Cuando ya se disponían a llevárselo Tía preguntó a uno de ellos en qué consistía aquello del regalo sorpresa y este le contestó: “tranquila, lo trataremos con todo el afecto que se merece.”
Vale, la cosa es larga de explicar y como ya acabo de empezar la séptima hoja y estoy hasta los mismísimos de escribir y seguramente usted, avispado lector, esté cansado de leer chorradas largas contaré fricadas cortas (también llamado Resumen Friki de Acontecimientos)
Los tíos estos resultan ser matones rusos contratados por El Gilipollas los cuales le hicieron a George el paquete completo de torturas tales como: pellizcarle los pezones, meterle el dedo mojado en la oreja, hacerle cosquillas en los pies… Cuando acabaron lo metieron en un ataúd y lo enterraron vivo en el cementerio local. Horas después, los zombis salieron, como cada noche, a bailar el Thriller sobre las tumbas de los enemigos de la sociedad: empleados de Hacienda, banqueros, cobradores del frac… cuando de repente oyeron los gritos de auxilio de George. El zombi que cavó para sacarlo y que posteriormente abrió la tapa pareció reconocer al individuo hostiado del ataúd.
-¿George?- Dijo con semblante extrañado el zombi.
-¿Tío Joe, no se suponía que estabas muerto?- preguntó intrigado George.
-¡Y lo estoy! Soy un zombi. Pero no me llames Joe, aquí me llamo Zombi Número Tres.
Bueno ya os podéis imaginar el resto, George la palma al los pocos días después a causa de la falta de infraestructuras hospitalarias que presenta un cementerio, se convierte en zombi y junto a Joe, su prima-hermana Clansy y su tatarabuelo Rapunsel van a darle pal pelo al Gilipollas como ya se explica chungamente en el capítulo 1.
Fin
Bueno, en realidad no es un final… más bien un principio…aunque lo cuente ahora, es principio en vez de final y ponga que es final… en fin ya me entendéis…o no… jejejeje

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